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PENSAR(NOS) EN CONTEXTO

Sobre urgencias subjetivas, sueños, deseos, motivaciones. Hacia la creación de espacios y tiempos para el desarrollo del potencial de niños y jóvenes...

Por Comité Académico de Sociedades Complejas1

Profesionales de la educación y la salud nos reunimos en el II Congreso Internacional sobre Problemáticas en Educación y Salud, con sede en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA,organizado por la Fundación Sociedades Complejas. Hicimos un alto en nuestra cotidianidad y dejamos de lado algunas certezas para reflexionar acerca de los desafíos que afrontan los niños y adolescentes nacidos en una sociedad compleja en la que converge más de una urgencia.La interrupción asumida como acto voluntario en contra de la repetición y de las profecías de fracaso nos coloca en un espacio en donde siempre es posible hacer algo, por más pequeño que esto sea.

Sostenemos que es responsabilidad de los adultos ayudar a que chicos y jóvenes atraviesen las urgencias (psíquicas, materiales, físicas) que surjan en sus vidas. No podemos permitir(nos) que haya niños y adolescentes solos, familias a la deriva niescuelas que sean galpones… Familias, escuelas y hospitales son instituciones en los que se constituyen subjetividades; instituciones proveedoras de contención y cuidado y, al mismo tiempo, ámbitos apropiados para el despliegue dela imaginación, el juego, el asombro y la creatividad.

Precisamos contar con herramientas teóricas y prácticas parapoder localizar las manifestaciones y los síntomas del sufrimiento, hacer foco en la prevención, la detección temprana y lasintervenciones más apropiadas.

Dar esperanza…

Los rostros de niños y jóvenes desesperados lastiman el alma. Los que duermen en las calles, los que están ebrios en las noches frías de la ciudad, los que caminan sin rumbo con una frazada echada a los hombros… son víctimas de muchas desesperanzaspersonales y colectivas.

Los docentes y los padres nos sostenemos en la esperanza. Si no tuviéramos esperanza y estuviéramos seguros que el mundo será peor mañana que hoy,dejaríamos de enseñar y de tener hijos. ¿Cómo ayudar a los más jóvenes adarse una esperanza? ¿Cómo reforzar su rebeldía contra los destinos puestos por escrito? El trabajo del adulto es, entre otras cosas, ofrecer sentidos para vivir. Lo hacemos con lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Lo mejor de nosotros los ayuda a mejorar. Lo peor de nosotros los ayuda a perdonarse.

¿Cuáles son las “urgencias subjetivas” de nuestra época?

Vivimostiempos de vigilia, de estar alerta para detectar las necesidades de niños y jóvenes, que no son sólo materiales. No basta con cumplir una tarea profesional; es preciso poner el cuerpo, la mente y la creatividad; sumar energías para crear y sostener redes de contención que ayuden a sanar, que contribuyan a iluminar.

En las escuelas, como en la vida, convergen múltiples miradas. Algunas miradas que no se miran, otras miradas que no ven; ciertas miradas que entienden y dan oportunidad; miradas que sólo enjuician y sentencian; miradas que, desorientadas, buscan alguna otra para poder mirar... ¿Qué miramos cuando miramos?Miramos a sujetos en devenir, en proceso de constitución subjetiva y de aprendizaje, que construyen, además, sus roles de “alumnos”, de “hijos”, etcétera.

Pero, ¿cuántas veces en las escuelas, en el consultorio o en el hospital, miramos sin mirar? ¿Cuántas veces buscamos la mirada de alguien y encontramos un vacío?

Plantear las condiciones que necesitanlos niños para desplegar todo su potencial requiere cierta postergación. En un mundo plagado de exigencias, al adulto le está resultando difícildetenerse y preguntarse qué necesita un niño para vivir. Porque cuando aparece ese interrogante, es inevitable que también surjan otros sumamente conmovedores y difíciles de responder. ¿Qué lugar ocupa este niño en mi vida y qué estoy haciendo con ella? ¿Cuáles son mis prioridades? Un niño y/o un adolescente nos incomodan. Con sus miradas nos recuerdan que estamos evitando algunas preguntas relativas al Ser. Y, muchas veces, cuando no encuentran respuesta a las preguntas incómodas y hay silencio, soledad, desamparo, incertidumbre y sordera, aparece el grito desesperado encerrado en un síntoma.

Hay momentos de crisis o de ruptura que nos llevan a buscar respuestas y a reconocer problemas, dificultades, retos. Cuando, además, existe diálogo, se abre un camino y se formaun “equipo” que se enriquece con la diversidad de sujetos que lo conforman.Ese equipo de trabajo adquiere su sentido por ser un sostén para cada unoy proyectarse como parte de una red. Lo que nos aportan los chicos con los que trabajamos y sus familias, sus preguntas, sus respuestas y sus reclamos conforma parte de la trama que se va tejiendo; sigue el hilo de nuestras propuestas, pero a veces en un carril diferente de lo planificado y previsto, siempre más allá de toda certeza. Así surgen la sorpresa y el entusiasmo, motores primordiales para seguir en el camino.

Este camino admite la posibilidad de un tiempo para los sueños,para trascender el presente y dibujar futuro. Sueños que hablan de deseos. Deseos propios pero que se enlazan a los de los otros. A veces, frente a escenarios dedesamparo y soledad,nos preguntamos si hoy sueñan nuestros niños y nuestros adolescentes. Porque para soñar es necesario imaginar, proyectar, desatarse de lo actual inmediato,disponer de identificaciones que sean trampolines para crear lo propio y que sólo son posibles si el otro entrega sus dones… Para ello, ese otro debe estar allí, PRESENTE.

Hay distintas formas de decir “presente”. Un adulto presente es aquel que convierte el síntoma en denuncia. Denuncia de una forma de organización social que produce soledad. Denuncia de la sistemática traducción en patologías individuales de problemas que son de “salud colectiva”. Decir “presente” es habilitar la participación real de los niños, niñas y adolescentes en las instituciones que los tienen como espectadores o pacientes en lugar de invitarlos a ser protagonistas. Decir “presente” es seguir interpelando la actualidad con conceptos que no han perdido sentido, como la búsqueda de libertad y emancipación ante las distintas formas de opresión que inhiben el desarrollo de los seres humanos en comunidad.

“La mariposa no es sólo ella, sino también el aire donde revolotean sus alas”. El contexto sociocultural de nuestro tiempo se presenta caracterizado por una pluralidad de saberes y de comportamientos, y la valorización de la diversidad conjuntamente con factores como la improvisación, el apresuramiento, la novedad y la ausencia de planificación.Los modelos tradicionales no pueden resolver los problemas actuales. Insistimos en que somos los adultos los que debemos favorecer y generar propuestas de manera constante para que los chicos fortalezcan vínculos, incrementen la confianza en sí mismos, desarrollen actitudes de respeto y cuidado del cuerpo, reconozcan sus posibilidades, acepten sus limitaciones y construyan herramientas para superar dificultades. La escuela y la familia deben enseñar habilidades sociales, por una cuestión de necesidad actual. Vivimos en una época bastante difícil y en una sociedad en la que niñas y niños no están aislados.

Si, como reflexionaba Mafalda, “lo urgente no deja tiempo para lo importante”, cabe preguntar si es posible el advenimiento del sujeto en tiempos de urgencias. Porque la urgencia obliga a la acción, en desmedro de la palabra y de la escucha.La época actual, los tiempos que corren, nos demandan responder con certezas, conciencia: con urgencia.¿Cómo haremos para no sucumbir? Quizá, no anticipando todas las respuestas en un manual, soportando la incertidumbre de caminar a contramano del mundo. Pero también haciendo “estallar” las escuelas, siguiendo a Mannoni, como apuesta para ampliar las fronteras de lo escolar a lo educativo; para poder articular con otros, mostrar horizontes a los más jóvenes y acompañarlos en sus trayectorias. La escuela debe ser un lugar para entretejer conocimientos y sueños.

Podemos pensarnos, para esta tarea, como anfitriones de un banqueteque recibe a los recién llegados (niños, niñas) alrededor de una mesa convivial;unágape(como dice Barthes en su libro Cómo vivir juntos) para celebrar el tiempo compartido. Y en esa celebración mirarnos, pensarnos, construirnos como un nos-otros capaz de atravesar urgencias y emergencias colocando la mirada en lo por-venir. En esos escenarios donde hay tiempo para la espera y lugar para la duda. Donde no está todo dicho. Donde algo bueno, nuevo y bello puede aún suceder. Donde aprehender con otros, con todos, con muchos…

Paulo Freire nos decía muy sabiamente: “Hagamos lo posible hoy, para hacer lo imposible mañana”.

En la Ciudad de Buenos Aires, a los 18 días del mes de junio de 2016.

Firman este documento: Andrea Kaplan, Sandra Butto, Laura Canals, Fernando Onetto,Alicia Azriel, Julieta Demarco, María Di Scala, Gabriel Hojman, Mariana Jacob, Adriana Montobbio, María Teresa Olivetto, Nora Steindl, Mariana Sanmartín, Daniela Toledo, Mariana Wassner, Andrea Villares, Rosana García Navarro, JonatanWelizcoy todos los que se sumen a la tarea colectiva y fundante de crear espacios y tiempos de libertad paralas infancias y adolescencias…las actuales y las por-venir. Siempre.

firmantes

1. Este texto es resultado provisorio de un imperfecto y delicado/dedicado proceso de escritura colectiva. Con aportes de Andrea Kaplan, Sandra Butto, Laura Canals, Alicia Azriel, Julieta Demarco, María Di Scala, Gabriel Hojman, Mariana Jacob, Adriana Montobbio, María Teresa Olivetto, Nora Steindl, Mariana Sanmartín, Daniela Toledo, Mariana Wassner, JonatanWelizco, Andrea Villares y Fernando Onetto.

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